En una peregrinación dos monjes llegaron a un vado de un río, y a la hora de atravesarlo repararon en una joven que al ir vestida con sus mejores galas, no se atrevía a pasar al otro lado, por no estropearlas…..

Uno de los monjes sin pensárselo dos veces lo subió a su espalda y la ayudó a cruzar, mientras que su compañero se quedaba mirando la escena y diciendo para si:

“no puedo tocarla, es una mujer, no debería ayudarla porque romperé la regla que me obliga a mantenerme lejos del deseo…..pero en realidad solo la ayudaría a cruzar y no tendría porque perjudicarme……pero es que debo tocarla para ayudarla….”

Mientras estaba sumergido en tales disquisiciones el otro monje ya había cruzado a la joven que se alejaba siguiendo su camino y esperaba que su compañero se decidiera a cruzar……

Finalmente procedió a cruzar y a recriminarle, le dijo:

Has vulnerado las normas de nuestra vida monástica, tocando a esa mujer…por qué lo has hecho??….

El monje se puso a caminar en silencio y después de un rato en que su compañero seguía recriminándole su supuesta mala acción, le respondió:

Hace una hora que dejé a esa mujer seguir su camino después de ayudarla, pero tu aún sigues cargando con su peso.

La mediación nos ayuda a liberarnos del gran peso de las emociones que transportamos, sin saber que hacer con ellas……